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General
¿Qué puedo esperar de la transformación de mi compañía (y en qué periodo de tiempo)?


La gestión de expectativas es la clave principal de un buen resultado final. Prueba de ello es que es utilizada en organizaciones competitivas como una herramienta de motivación para alcanzar sus objetivos.


En el mercado podemos encontrar 3 diferentes tipos de compañías. Algunas hoy están desarrollando modelos impresionantes, otras -el principal %- están luchando con los «basics», y en algunas se encuentran en marcados procesos de declive y necesidad de reestructuración para salir de un potencial riesgo de quiebra. ¿A cuál de estos grupos pertenece nuestra compañía? Debemos responder con objetividad para así definir metas smart de un proyecto de optimización. Los escalones deben subirse de uno en uno y de forma sólida. Que no te engañen.


Ser consciente de esto y/o, que con madurez profesional te lo hagan saber, es de relevancia para evitar el peor final posible. Que no es el incumplimiento de los resultados cuantitativos sino, no cumplir la expectativa generada y caer en desmotivación. Es decir, ese caso donde terminas un proyecto, implementas y entregas el mismo y, cuando solicitas la referencia/reconocimiento llega el duro mazazo: “¿Sabes? Esto no es lo que esperaba”.
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General
Hace unos días rebotaba ideas con uno de nuestros clientes. El mismo me expresaba que presentarse como consultor supone en la actualidad una credencial que ha perdido su valor e identidad. Tiene razón.


A los innumerables apellidos surgidos para explicar el concepto de consultoría, podemos sumarle años de continua transformación del mismo. De un significado predominantemente competencial y técnico, a apreciaciones y usos meramente estéticos, en ocasiones, nada asociados con la generación de valor. Desvirtuándose hasta convertirse en un término utilizado simplemente para adornar el ejercicio de proveeduría sin visión estratégica ni resultados cuantificables. Un formato de negocio condenado a morir.


Hoy no sorprende en el entorno empresarial dominicano que las compañías se enfrenten a mayor complejidad para extender su vida rentable y reducir el riesgo de estancamiento. Tampoco que éstas busquen cada vez con más énfasis enfoque en su core. Es por esto que, quienes nacimos y crecimos con el compromiso hacia el resultado como valor incuestionable en el ejercicio de impacto de las funciones del negocio, seguiremos al pie del cañón, con esta u otra tarjeta de presentación, para ser parte del elenco de experiencias requerido por una organización para mantenerse a la vanguardia.
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General
Emprender el camino de la transformación digital a todo proceso posible en la empresa no significa necesariamente enfoque ni generación de valor.


Para desarrollar proyectos de potenciación tecnológica y automatización de forma efectiva son necesarias previamente varias acciones: (1) conceptualizar bien el modelo de negocio en el mercado, (2) definir el rol y la interacción requerida con stakeholders (principalmente proveedores y clientes), (3) definir el marco de responsabilidades y alcance de la tecnología a implementar, así como (4) dimensionar el impacto en el negocio y establecer metas en las fuentes de retorno en el corto, medio y largo plazo.


Trabajando con nuestros clientes me doy cuenta, cada vez de forma más acentuada, que la tecnología aplicada al mundo empresarial fue concebida esencialmente para conocer mejor al cliente, ofrecer un mejor servicio (más ágil, más personalizado, o cualquiera que sea tu atributo), así como para optimizar procesos de manera que dicha eficiencia nos permita reenfocar más recursos en las actividades core del negocio. Nunca para asumir otras actividades que nos desenfocan y diluyen la verdadera esencia del negocio. Es aquí donde, por suerte, el instinto y el criterio del talento humano jamás perderá su vigencia.
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